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Foto realizada por Jose Rodriguez Ortega en Pexels.com
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Getting around
How do you want to move between places?
Plan language: EspañolHablando de cosas que hacer en Castro, Chile, vale la pena comenzar por los coloridos Palafitos de Gamboa, las casas costeras construidas sobre pilotes en 1840. El cercano Mercado Municipal de Castro ofrece mariscos frescos y creaciones de artesanos locales, mientras que desde la Plaza de Armas de Castro parten autobuses cada hora hacia la iglesia protegida por la UNESCO, a doce kilómetros de distancia.
El silueta más destacada de la ciudad portuaria: torres violetas y una pared amarilla brillante en la colina. Aquí verás una iglesia de madera sin un solo clavo y una panorámica desde lo alto de las escaleras.
Datos rápidos: Proveniente de las 16 iglesias de madera de Chiloé, inscritas en la lista del patrimonio mundial de la UNESCO, esta casa de oración de troncos imita con su fachada a la catedral de Santiago. Toda la estructura está unida con tarugos de madera sin un solo clavo, y sus paredes revestidas de tejas están talladas en amarillo brillante con acentos violetas.
Destacados: Los masivos contrafuertes exteriores de madera sostienen la alta torre por varios lados, como si un pájaro se apoyara en el suelo con sus alas. Al tocar las paredes con los dedos se siente la aspereza de las tejas pulidas por los siglos, y en el interior flota un aroma de resina e historia.
Casitas de madera de colores sobre pilotes sobre el agua parecen sacadas de un cuento. Pasea por el muelle de madera y prueba la sopa de pescadores en el café.
Datos rápidos: Un centenar de casas coloridas se alzan sobre pilotes sobre el agua, y su altura depende de las mareas, que aquí alcanzan varios metros. Cada familia pintaba su fachada de un color distinto para que los pescadores reconocieran su casa desde lejos, desde el mar.
Destacados: Cuando sube la marea, las plataformas inferiores se sumergen y las casas parecen flotar, mientras que durante la marea baja se descubre bajo ellas un suelo fangoso repleto de cangrejos. En las primeras plantas todavía mandan los pescadores: allí se secan las redes y por las ventanas abiertas escapan los vapores de la cena, así que el barrio sigue vivo incluso cuando los turistas se van.


El antiguo molino sobre pilotes ahora respira aroma a madera y golpes de cincel. Entra y observa cómo los maestros crean, mientras afuera navegan los barcos.
Datos rápidos: Las paredes del antiguo molino, situado junto a los postes, cuentan la historia de más de cien años de grano molido aquí, y ahora entre ellas cuelgan esculturas contemporáneas. El simposio de arte en madera que se celebra cada dos años reúne en estas salas a maestros de todo el mundo, así que en cada visita se puede descubrir algo nuevo.
Destacados: El mejor secreto de este lugar se esconde en el suelo: los contornos de las tolvas de grano del antiguo molino siguen siendo visibles bajo los nuevos revestimientos. Durante los días del simposio, las ventanas se abren de par en par, resuenan los golpes de los cinceles y todo el edificio se llena del aroma de madera fresca, que nadie intenta reprimir.
En media hora verás la catedral de madera y las casas de colores sobre pilotes. Por la mañana hay mercado, y por la tarde el sol se pone sobre la bahía.
Datos rápidos: Junto a la plaza se alza una catedral de madera rojiza y amarilla, una de las 16 iglesias de madera protegidas por la UNESCO en la región. Desde el borde de la plaza se ven en la bahía más de 300 casas construidas sobre pilotes, llamadas palafitos.
Destacados: Las paredes de la catedral están compuestas por miles de astillas de madera, y el aire húmedo obliga a repintarlas, por lo que la iglesia cambia de color con más frecuencia que muchas otras. Desde las escaleras del borde de la plaza se abre todo el barrio de palafitos, que durante la marea baja se convierte en una vista completamente distinta en apenas unas horas.
El aroma a mariscos frescos y a madera se entrelaza aquí con la artesanía de los maestros. Probarás el kuranto cocido en piedras calientes y sentirás el verdadero ritmo del mercado.
Datos rápidos: Los comerciantes descargan cada día ostras frescas, mejillones y anguilas directamente de los barcos a los puestos de madera. Más de 60 vendedores ofrecen de todo, desde algas marinas hasta jerséis de lana, y todo el mercado se sostiene sobre pilotes sobre el agua.
Destacados: Por la tarde, en el segundo piso se escuchan los sonidos del violín local, cuando los artesanos junto con músicos organizan actuaciones informales. En la esquina del puesto siempre encontrará kuranto, cocido en piedras calientes y cubierto con hojas grandes, de las que emana un aroma embriagador de humo.


El mejor lugar para ver toda la ciudad de colores erguida sobre el agua. Quince minutos de subida, y ante tus ojos aparecen los palafitos, el fiordo y los volcanes.
Datos rápidos: Colina sobre la que se alza el mirador, nombrada en honor al conquistador español que fundó esta ciudad en 1567. En un día despejado, bajo tus pies se extienden casas de colores sobre pilotes, y en el horizonte, más allá del fiordo, se recortan los volcanes del continente.
Destacados: Desde aquí todo el casco antiguo parece un pueblo de colores flotando sobre el agua: las casas sobre pilotes se alinean justo debajo de ti, y los dos campanarios de las iglesias amarillas sobresalen por encima de los tejados. El sol de la tarde tiñe las fachadas de las palafitas de azul, amarillo y rojo, y sus reflejos se duplican en la superficie del fiordo mientras en el horizonte se perfilan los volcanes del continente.
En un solo lugar encontrarás toda la tradición artesanal y el cálido aroma de la lana. Recibirás no solo una compra, sino también la historia viva de los maestros sobre su trabajo.
Datos rápidos: Aquí las artesanas hilan y tejen productos de lana local, y en una sola manta pueden aparecer hasta 20 patrones de colores distintos. El mercado funciona todos los días, y junto a los puestos siempre hay bullicio tanto de locales como de visitantes de las islas vecinas.
Destacados: A pocos metros de los puestos, sobre pilotes, se levantan casas de colores, así que mientras compras una manta de lana ves cómo vive realmente el barrio de pescadores. Observa cómo las artesanas hilan los hilos a mano en husos de madera, de los que en pocas horas nacen los tradicionales patrones marinos.
La frontera de dos mundos: bosque lluvioso y dunas arrastradas por el viento en un mismo lugar. En pocas horas verás pudúes y sentirás la sal del océano en los labios.
Datos rápidos: La mitad del parque se sumerge en el húmedo bosque valdiviano, y la otra mitad se abre a las dunas pulidas por el viento junto al océano. Algunos árboles de alerce viven aquí desde hace más de 3600 años, por lo que son más antiguos que muchas ciudades europeas.
Destacados: Las dunas de Cucao, amontonadas por el viento en medio del bosque lluvioso, parecen un capricho de la naturaleza: en un lado raíces abrazadas por musgo, en el otro un círculo interminable de arena. En la maleza acecha el pudú, el ciervo más pequeño del mundo, cuyo individuo adulto pesa menos de diez kilogramos.
Pasea sobre el agua entre casas de colores sobre pilotes y ovejas de bronce. Oirás las tablas crujir, sentirás el viento húmedo y verás una panorámica inolvidable.
Datos rápidos: El malecón de madera se extiende más de 400 metros sobre la bahía, y debajo de él el nivel del agua puede subir varios metros durante la marea alta. Al final se alza una manada de ovejas de bronce, ante la que cada día se fotografían cientos de personas, mientras bajo los pies crujen las viejas tablas.
Destacados: Durante la marea baja, por entre las juntas de las tablas se puede ver cómo los afilados pilotes de madera están clavados en el lodo y cómo sobre ellos se posan estrellas de mar y caracoles. Lo más curioso es que sobre los pilotes no solo se levanta el malecón, sino también casas residenciales de colores, cuyos dueños todavía pescan directamente desde sus ventanas.
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These fluffy cinnamon-scented sweet cakes get their name, meaning "little birds," from their small, round shape. In Castro they are a beloved bakery staple, often enjoyed dunked in coffee or tea.

Chiloé is one of Chile's great apple-growing regions, and local bakers fold the crisp, tart fruit into these golden pastries. They are often baked in wood-fired clay ovens that give the crust a smoky sweetness.

This rustic apple dessert is the sweet cousin of curanto, cooked underground among the hot stones. Honey and butter caramelize the apples into a soft, jam-like treat that ends a traditional Chilote feast.

Curanto is the legendary Chilote feast cooked in a pit lined with hot stones, where shellfish, meat, and potatoes are layered under giant leaves of the nalca plant. The name comes from a Mapuche word meaning "pot," and every opening of the earth-oven feels like a celebration.

Milcao is a dense potato pancake made from a mix of grated and boiled potatoes, a daily staple across Chiloé. It is served alongside curanto, with fried eggs, or simply slathered in butter and honey.
This hearty seafood stew, served in a clay paila bowl, gathers mussels, cholgas, and fish pulled fresh from the cold waters around Castro. Its rich, briny broth is a warming comfort on the island's famously rainy days.

Pressed from the abundant apples of Chiloé, chicha de manzana is a lightly fermented, cloudily sweet cider. It is poured by the jug at local fiestas and is often said to taste best straight from the island's family orchards.
Invented on Chiloé in the 1800s, licor de oro is a velvety golden liqueur made from egg yolks, milk, and alcohol. Its name means "liquid gold," and every sip is rich enough to be dessert in a glass.
Murtado is made by steeping murtilla, a fragrant wild berry native to the Chiloé archipelago, in aguardiente and sugar. The resulting ruby-red liqueur is a proud local specialty that is usually sipped ice-cold after meals.
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Charming fishing town with stilt houses and a UNESCO wooden church.
Artisan market on Sundays plus the historic Nuestra Señora del Rosario church.
Historic seaport with Fuerte San Antonio and a regional museum.
Coastal rainforest with boardwalk trails, wild beaches and wind sculpted dunes.
Island village famous for its UNESCO wooden church and seafood stalls.
Direct buses from Puerto Montt, Ancud, Chonchi and Quellón
Fly to Mocopulli (7 km) or Puerto Montt, then take a bus to Castro; no rail line reaches the island.
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Comentarios (5)
Palafitos glow pink and yellow along the water at sunset, unreal. Seafood everywhere, the curanto with mussels and pork is a must. Three days felt right.
Two days was enough honestly. Rained about half the trip but the colorful stilt houses made up for it. Bring a rain jacket, streets are steep cobblestone.
Cute little town, not gonna lie. But pricey for a backpacker and the ferry crowds got old fast. On a tight budget I'd stick to the smaller islands nearby.
Don't pay for a boat tour, walk Parque Tantauco solo for free. Rent a car on the island too, the buses basically stop running after 6pm.
Cash only at the wet market, card always gets the tourist price. Also hit the Dalcahue sale on a Friday, Sunday buses are packed with day trippers.